domingo, 15 de enero de 2017

LLEGADA A JAPÓN

Lo de siempre, cuando llegas a un país, un olor característico te llega nada mas salir del aeropuerto. En este caso, te quedas tan sorprendido del silencio, del orden y de la limpieza, que no te das cuenta a qué huele Japón.
Cuando cogimos en tren, que nos lleva del aeropuerto al centro de Tokio, estaba tan limpio, sin pintadas, nada estropeado, ni desgastado, parecía que lo acabaran de sacar de la fábrica.
No es un mito, la gente es súper amable, nada mas llegar, siempre te atienden con una sonrisa y un Bienvenido.

Cuando llegamos al hotel, todo estaba tan desierto y tranquilo que decidimos salir a dar un paseito y de paso tomar algo. Al rato de estar callejeando encontramos el típico bar, donde la entrada fue un tanto extraña, ya que a este tipo de bares solo van los locales. Ono, el propietario, un chico joven muy majo, nos atendió como pudo, él con su inglés básico y yo con mi mínimo japonés recién estrenado. Antes de irnos me obsequió con mi primer Dorayaki. Dentro video!!


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