martes, 21 de diciembre de 2010

Pierdete, pero en Roma

Coliseo romano







Como en todos los viajes, nada mas aterrizar y salir por la puerta del aeropuerto, esperas el olor de la ciudad. A que olerá Roma? A pasta, cuando se está cociendo en el agua. A la masa de las pizzas en el horno. Huele a un incienso muy característico, ni al de las iglesias ni a esos asiáticos tan cargantes.

Como decía un gran humorista llamado Gila, es muy bonita pero es que esta muy rota. Fuera coñas, es una ciudad impresionante, saber que por ahí ha pasado tanta y tanta historia, que cada “piedra” ahora tirada en el suelo ha sido algo imponente, dan ganas de tocarlas, como si te fueran a contar algo. Cuando estas dentro del Coliseo, en cualquier recoveco oscuro, cierras los ojos y respiras profundo, esperando recomponer en tu mente ese momento de esplendor que se vivió. Los gladiadores, las fieras, emperadores, el bullicio.
Roma

Es una ciudad curiosa, hay veces que tienes la sensación de que está descuidada, pero no, es así , ese es su encanto. Que es insegura, pero no, porque a cada dos pasos tienes a la policía. Por eso apetece perderse por sus callejuelas sin saber a donde vas, descubriendo la Roma menos turística, como la zona del Trastevere. Paseando así, por callecitas, es cuando te encuentras sin querer La Fontana de Trevi. Quien dijo que era pequeña? Cuando, andando por las calles estrechas de paredes anaranjadas, llegas a la Fontana, alucinas, te quedas sin habla. Monumental. Y mas que fotografiarla, te apetece contemplarla, admirarla, sentarte y disfrutar. Ver como personas de distintas nacionalidades piden su deseo antes de echar la moneda al agua.

Fontana de Trevi
Es una ciudad fácil de andar, cada dos pasos tienes algo que contemplar y sin darte cuenta al cabo del día has hecho unos cuantos kilómetros. Por la mañana empiezas con energía y prontito, para no hacer colas interminables, a media mañana en los bares te puedes tomar una cervecita con uno de esos paninis que hacen tan buenos. Sigues caminando, luego llega la hora de comer y lo tienes claro, o pizza o pasta. Es sorprendente como puede cambiar la pasta de tomarla en un sitio o tomarla en el sitio, en Italia. Podría tirarme horas hablando de comida pero mejor seguimos con el café, capuccino, o también con el frío apetece comprar castañas asadas en los kioscos que hay en las calles, pero hay tantas heladerías, con esos mostradores, que se te van los ojos, además te lo preparan tan bien, que te olvidas del frío y terminas disfrutando de un maravilloso cucurucho de tres bolas, tan cremoso, tan rico.


martes, 27 de abril de 2010

Perfilando



Hacía tiempo que no os contaba nada pero es que he estado muy liada. Un negocio es como un hijo, siempre hay que estar encima, cuidando cada detalle, intentando corregir todo aquello que no ves bien.

Cuando eres una persona que te gustan las cosas para ya, como yo, hay veces que por las prisas te equivocas y terminas pagando la misma cosa dos veces. Te cabreas con la gente, no terminas de conectar con ellos y todo porque no sabes expresar lo que realmente quieres. Tantas cosas en la cabeza, todo el día corriendo de un lado a otro y no te paras a pensar en lo que quieres, como lo quieres, para cuando lo quieres….

Sandra Vazquez Fotografia
Ahora sé lo que quiero. Quiero abrir mi web y que sorprenda nada mas abrirla, quiero que mis fotos estén trabajadas con el mismo cariño con las que yo las cree, quiero que haya conexión con las personas con las que trabajo, al igual que cuando yo trabajo con “mis retratos”tengo que hacer que haya un entendimiento, que antes de pedir algo ya se esté haciendo. Cuando consigues que te entiendan y que tengan la misma ilusión que tú en el proyecto, eso te da aún más energía.

Desde aquí quiero agradecer a Alfonso Carratalá, su gran paciencia, sus grandes ideas y su buen hacer.